Todo lo que rodea a nuestro sexo físico, a nuestra vulva, se denominan las cloacas. Por el orificio del ano salen las heces, por la vagina los restos del endometrio, es decir los restos menstruales de la regla, y por el orificio de la uretra meamos.

Músculos Isquicavernoso, Bulbocavernoso, Trasverso del periné y elevador del ano que intervienen importantemente en las sensaciones sensuales, en la respuesta sexual y en el orgasmo
Estos tres orificios de salida están rodeados de unos músculos circulares, que forman como un anillo alrededor de dichas salidas cloacales, y que se llaman esfinter. Pero además de estos esfínteres hay todo un conjunto de músculos que permiten que el contenido de nuestra vejiga, nuestro útero, de nuestro recto,… y en general todos nuestros intestinos no se desparrame, no se escapen, por esos tres orificios. Como somos animales que caminamos de pié todos estos músculos tienen que fortalecerse para aguantar toda la presión. Es lo que se llama el suelo pélvico. Todos estos músculos, sean esfinteres o no, participan en mayor o menor grado en la respuesta y relación sexual, durante el coito.
Centrémonos en los músculos que tienen una especial relevancia en la respuesta y relación sexual. Estos músculos son:
- los glúteos (mayor y menor), dan la forma redondeada de nuestras nalgas y propulsan nuestra pelvis hacia adelante. Cuando estamos excitadas es nuestra primera respuesta elevar y llevar hacia delante la pelvis y por lo tanto la vulva al encuentro del pene, los dedos, la boca, etc.
- el elevador del ano, que realiza esa función y ayuda a la expulsión de las heces, junto al esfinter anal que cierra el orificio anal. Si ponemos un dedo en el ano notamos como si lo succionara hacia adentro.
- el esfinter anal que rodea el ano y lo cierra. Si ponemos un dedo dentro notamos que lo aprieta.
- el transverso del periné sujeta el periné y mantiene la separación entre el orificio de la vagina y el orificio del ano, tensa hacia ambos lados y por lo tanto abriendo y sustentando.
- el isquicavernoso junto al músculo transverso del periné mantienen el triangulo en cuyo vértice esta el tronco y el glande del clítoris. En gran medida es el que nos permite mover el clítoris erecto (en el hombre el pene) y nos ayuda a orinar voluntariamente. Su debilidad junto a la del músculo bulbocavernoso hacen que nos meemos sin querer o cuando estamos muy excitadas y tendemos a relajarnos.
- el bulbocavernoso es como un esfinter del la vaginaa la que rodea en su entrada. Abre y cierra la vagina y por tanto ayuda también a expulsar la orina al ayudar a la uretra.
Uno de los aspectos muy interesantes de estos músculos es su relación, su disposición con respecto al Bulbo vestibular del clítoris. Como ves en la figura anterior cuando el bulbo está inflamado, hinchado, por la excitación sexual los músculos lo rodean y producen sensaciones al contraerse, provenientes del bulbo hinchado. Estos aspectos los trataremos en otra entrada más adelante.
La capacidad o arte de controlar voluntariamente la contracción y relajación de estos músculos, cada uno de ellos por separado o en su conjunto, con mayor o menor cadencia se llama Kabbazah o el arte de Pompoir (el arte de pompear).
Históricamente en China, Japón, India, Filipinas e incluso en el mundo árabe, el conocimiento sexual fue valorado como una parte importante de la educación cultural de una persona. Se entiende que la cópula alegre entre los sexos es importante en las relaciones y femeninas y para mantenimiento de la pareja. Durante miles de años los conocimientos sexuales se fueron refinado y trasmitiendo de generación en generación. Algunos de estos conocimientos eventualmente fue trasmitidos en obras literarias como el Karma Sutra, el Ananga Ranga y el Tao Te Ching.
La palabra Kabbazah a se traduce como “la que coge (en castellano)” o “la que prende” (en español de Latinoamérica). Una Kabbazah es una mujer entrenada en el arte de pompear (pompoir), la maestría consistente en controlar la contracción muscular de sus músculos pubococcígeos y perineales (los músculos del piso pélvico que rodean a la vagina) proporcionándole la capacidad de embrague o agarre de un pene con su vagina y de exprimirlo rítmicamente como si lo ordeñara. En el Ananga Ranga lo compara con “el movimiento de una mano ordeñando las ubres de una vaca“, y las mujeres que lo emplean permiten alcanzar grados supremos de éxtasis sexual.
El Kabbazah utiliza las habilidades de pompear para proporcionar una extendida experiencia sexual y el orgasmo en el hombre y la mujer experimentada. Es la técnica que también se denomina “agarre de terciopelo“, porque la mujer suele humedecerse de forma muy especial y su vagina asemeja el post-orgasmo, dejando en el hombre una sensación aterciopelada y húmeda. Esta práctica es considerada sagrada en ciertos templos de la India y ha sido practicada como dijimos durante miles de años. En los tiempos modernos Kabbazah, el arte de pompear o la técnica de agarre de terciopelo se ha mantenido popularizado y se ha convertido en una especialidad de las mujeres en muchos burdeles de Asia. Las cortesanas profesionales capacitadas y especializadas en este arte tiene el orgullo erótico de aclamar sus logros pompearistas y sus habilidades de Kabbazah. Lo que realizan con tal energía, habilidad y fuerza que rodean como una fuerte mano sin huesos el pene del varon.
La práctica se hizo conocida en el mundo occidental a través de la traducción de Sir Richard Burton de El Kama Sutra de Vatsyayana, donde figura una reseña que describe cómo una esposa agrada a su esposo y a ella misma mediante sus contracciones vaginales. Sir Richard Burton lamentó el hecho de que las mujeres de Europa no tenían ninguna conciencia de que podían pompear y de cómo hacerlo, y de que no se formaran en el arte de Kabbazah.
En España, en gran medida por nuestra tradición árabe, se mantuvo en algunos lupanares e incluso en algunas prácticas sexuales familiares pero totalmente solapadas por la censura de la Dictadura, ya que existe constancia hasta la dictadura franquista que tal práctica procedía de la permanencia de los españoles y españolas en la Filipinas hispana. En librerías de viejo se pueden aún encontrar piezas de literatura, digamos B, en la que se relatan tales prácticas sexuales.
Sir Richard Burton describe del siguiente modo el Kabbazah en sus notas: “Entre algunas iniciadas, los músculos constrictores de la vagina están tan bien desarrollados… que una mujer puede ejercer tal acción…cuando sentada en sus muslos (posición de la mujer en la parte superior sentada sobre el hombre) puede inducir el orgasmo sin mover ninguna otra parte de su persona. Tal arte lo llaman los árabes “Kabbazah“, que significa literalmente “la única”, y no es de extrañar que los comerciantes de esclavos pagaran grandes sumas para conseguir alguna de estas mujeres. Todas las mujeres tienen más o menos este poder, pero lo descuidan totalmente; de hecho, hay muchas profesionales del sexo en Europa que ni siquiera han escuchado nada sobre este arte”.
La técnica del apretón de terciopelo
La técnica del “apretón de terciopelo” requiere que la mujer tenga habilidades de pompear, de constreñir su vagina voluntariamente. No se puede realizarse a menos que ella se haya entrenado y logre el dominio de sus músculos pubocoxigeos y los músculos pélvicos que rodean a la vagina mediante un ejercicio pélvico regular, intensivo y capacitado. Pero no es tan dificil como pudiera parecer. Para esto se requiere simplemente que comience a ser consciente de estos músculos, de pensar en ellos y de contraerlos, del mismo modo que puede ser consciente del esfínter del ano y contraerlo cuantas veces quiere y en cuantas circunstancias lo desee.
Si te excitas y pones erecto tu clítoris, empinas tu clítoris, veras que cuando contraes tu esfinter anal, cuando piensas en abrir y cerrar el ano, el clítoris se mueve arriba y abajo, y eso lo puedes conseguir con entrenamiento sin tener que pensar en el ano y pensando solo en el clítoris. Algo así se ve en esta principiante en el arte de pompear del siguiente corto:
En realidad lo primero a realizar es fortalecer el esfínter del ano. Al realizar estas contracturas poco a poco se van fortaleciendo el restos de los músculos del periné. Como comprenderas es sencillo, prueba: apriente y relaja, aprieta y relaja,.. ahora más fuerte aprieta y relaja. Primero apretando y relajando solo el ano, y luego piensas en como se te mueve los de adelante.
Después de un período de al menos 3 a 4 semanas, por regla general un mes, de entrenamientos se puede decir que la mujer será consciente de sus músculos y podrá contraerlos a voluntad. Con el tiempo irá fortaleciéndolos y conseguirá ella misma perfeccionar sus experiencias, bien durante la relación sexual con un pene en su vagina o bien con un plátano medio maduro pelado y enfundado en un condón. Bien el hombre le dirá como de fuerte lo hace o el mismo plátano mostrara lo signos de la fuerza de contracción. También puedes usar tus dedos o los de tu pareja aunque son menos sensibles. Hay en el mercado dispositivos que posibilitan que tu misma veas como vas a más, simplemente elevando o empinando un pequeño palito unido a el globo de un condón.
Una práctica sexual que puede resultar satisfactoria durante el juego sexual es que la pareja introduzca un dedo en tu vagina y en tu ano mientras te masturbas el clítoris y pompeas primero valuntariamente y luego durante el orgasmo de modo ritmico e involuntario (nota: los dedos en pinza deben permanecer allí sin moverlos para nada y totalmente pasivo, simplemente receptivo de las sensaciones y de ver a su compañera),
Como hacerlo.
Un método casero es el siguiente: Llena un condón con algo gelatinoso (por ejemplo compra en el super un flan de gelatina o bien rellenalo con clara de un huevo) y metes en su interior un palito de unos 15 cm. Cierras el condón alrededor del palito atándolo con varias vueltas de cordel fino o hilo grueso, de tal modo que no se escape la clara pero permitas que parte del hilito quede fuera. Primero te excitas pensando en lo que vas a hacer o te masturbas levemente para que tu vagina se dilate un poco y se abra. Te introduces el condón lleno en tu vagina y dejas el palito al exterior de tu vulva. Puedes mirarte en un espejo. Entonces, relajada y sentada, aprietas tu ano y veras como el palito se mueve.Haz esto varias veces. Sigue haciéndolo y en lugar de pensar solo en tu ano para moverlo ahora piensas en cerrar tu vagina y veras como poco a poco lo consigues.
Las mejores posiciones para la técnica del “apretón de terciopelo” son con la mujer encima del hombre a horcajadas..
- Para empezar debes tenerlo claro. Debes estar relajada y tu mente y tu cuerpo totalmente receptivos y entregados. A la mayoría de los hombres no les importa se monte encima y dejarse hacer, si así lo hablas y le dices que piense en su palo rígido, y lo que tu le podrías hacer. Su pasividad es crucial.
- Debes estimular a tu pareja hasta que esté su pene erecto y rígido. Evite la tentación más estimularlo excitarle en demasía. Una vez que él esté erecto inserta su pene en su vagina. Para eso tu debes estar deseosa, cachonda, y por tanto húmeda. No te la metas si no estás a punto.
- Dile que él no empuje ni se mueva para nada, que tu lo harás todo. Él debe seguir todavía pasivo.
- Una vez que inserte su pene y tú estés en posición, o sentada en su regazo, le dices que no mueva su pelvis. Le dices fantasías como por ejemplo “te voy a comer con esa boca sin dientes que tengo ahí abajo”, o cosas similares que a ti también te exciten. Tus movimientos sólo deberían provenir de la contratación de la vagina usando tus habilidades de pompear.
- Podéis besaros y acariciaros mutuamente libremente. Pero no meter y sacar ni balancearse.
- Puedes contraer tus músculos pélvicos en diversas maneras posibles hasta que sientas su pene palpitante. Esto es una indicación de su excitación intensa y debe ocurrir después de 10 a 15 minutos de tus contracciones. Esto lo sientes porqué tus músculos tienen más sensibilidad que la propia vagina
- Si obtienes la sensación de su pene palpitante y notas su intensa rigidez previa a la expulsión entonces notaras sus contracturas y su eyaculación palpitante, e incluso estarás tan excitada que puedes notar el fluido. Mientras continúa esto él va a experimentar un orgasmo muy intenso y más largo que lo normal. Mantén el “ordeño” de su pene aún cuando él ya haya culminado.
- Después de su orgasmo puedes mantener la contracción relajación de tus músculos pélvicos y construirte tus sensaciones liberándote hasta tu clímax. Para ello puedes agregar la estimulación del clítoris con los dedos o con un vibrador, según sea necesario y mantén la contracción hasta que estés satisfecha, te vayas totalmente y caigas exausta sobre él. Para el hombre esto es el máximo, porque mantendrás su pene que va bajando dentro de ti.
En el siguiente vídeo que corresponde a una principiante en el arte de pompear puedes observar como mover poco a poco tus diferentes partes perineales:
En el hombre y en la mujer
- En el hombre estos músculos son responsables de la contracción que impide que la eyaculación ocurra, evitando la expulsión del semen, y son por otra parte los que se contraen rítmicamente para expulsar el semen a chorritos con fuerza durante la eyaculación. Por lo tanto, el orgasmo múltiple masculino, es decir que el hombre llegue al clímax y se relaje una y otra vez sin llegar a eyacular, depende del fortalecimiento de estos músculos.
- En la mujer como hemos dicho son los responsables de las contracciones rítmicas que están asociadas al orgasmo y que producen la sensación de succión del pene, en el hombre, cuando el orgasmo de la mujer acontece con el pene dentro de su vagina (o de su ano).
Como ocurre con los músculos que no son bien usados, la falta de ejercicio hace que los músculos pubococcigeos tiendan a tornarse flácidos y a atrofiarse. Existen ejercicios elaborados para que estos músculos puedan ser ejercitados como cualquier otro. Cuando esto es así, y esos músculos se debilitan y están fofos no solo de pierde orina cuando una se ríe, sino que favorece la propensión al prolapso utero-vaginal y/o rectal.
- Los músculos pubococcigeos bien ejercitados van a posibilitar al hombre erecciones más largas y mayor control de la eyaculación.
- En la mujer, un mayor placer con la penetración vaginal, por el aumento de la sensibilidad a los estímulos físicos.
En contrapartida, la extrema tensión de estos músculos ocasiona en las mujeres disfunciones tales como vaginismo, cuando la penetración del pene se torna dolorosa. En gran medida son los responsables del denominado el dolor de la “desvirgada”. Es decir que este dolor del primer coito la mayoría de las veces, cuando es doloroso, se debe a escasa excitación de la mujer (excepto que el hymen sea muy rígido o muy amplio, poco flexible y muy inervado) e incapacidad del hombre para relajarla, de modo que lo que duele es la contractura refleja de estos músculos.
La vagina es un orificio virtual, con profundidades de 8 a 15 cm, normalmente cerrado, se abre cuando la mujer se excita, posibilitando así la penetración del pene. Y se abre y cierra no solo por cambios en la humedad e hinchazón de los genitales sino también por la relajación de los músculos perineales, Este movimientos de apertura y oclusión (cierre) se efectuan por la musculatura que rodea la vagina y que la cierran, que está formada por el grupo de músculos que hemos descrito y van desde su entrada hasta su interior. Por tanto estos músculos se pueden mover de forma conjunta o por separado. Por lo tanto, con entrenamiento, se pueden graduar, esto es se puede contraer primero los que cierran la entrada (bulbocavernoso) y luego el resto hacia el interior, como si fuera una ondulación u ordeño. Los movimientos pueden ser más fuertes y más rápidos en la medida en que la mujer los ejercita más intensamente y se capacite y disfrute de su utilización.
En la gran mayoría de las mujeres adultas desgraciadamente esta musculatura se encuentra atrofiada por la falta de una utilización sistemática. La mujer pompearista, por tener su musculatura vaginal bien desarrollada y entrenada, a través de movimientos específicos, donde la fuerza y la velocidad son utilizadas en forma adecuada, siente mucho mas placer y ayuda al hombre a mantener el pene erecto retardando la eyaculación durante el acto sexual. Pero, recuerda, además fortalecer estos músculos la permiten luchar contra la incontinencia de orina. Estas mujeres de mayores no se mearán involuntariamente, y si son jóvenes no mojaran sus bragas cuando se rían.
Movimientos básicos
Existen varios movimientos básicos que una pompoarista puede realizar durante el acto sexual, y que tú puedes conseguir con autoentrenamiento y cariño por ti misma (en primer lugar) y hacia tu pareja:
- Succionar: chupar el pene.
- Estrangular: apretar el glande o cabeza del pene.
- Expeler: forzar la expulsión del pene, hasta que solo el glande continúe dentro.
- Ordeñar: masajear el pene de la pareja, apretando cuando esta dentro de la vagina y profundo desde la base hacia la punta de forma rítmica y luego soltarlo.
- Constreñir: consiste en cerrar los labios del primer anillo de entrada de la vagina (bulbocavernoso), dejando pasar solo el glande y dificultando así la entrada del resto del pene. Este movimiento simula una vagina virgen.
- Torcer: mover el pene de la pareja apretando todos los anillos de la vagina y girando, en movimiento de torsión hacia la derecha o hacia la izquierda
- Trabar: contraer fuertemente la vagina impidiendo la salida del pene.
Estos movimientos pueden ser ejecutados con fuerza y velocidad adecuadas para cada pareja, pueden ser repetidos, alternados o combinados conforme a la preferencia siempre con el objetivo de aumentar el placer sexual mutuo.
El movimiento de estrangulamiento, cuando es efectuado correctamente, también sirve para retardar la eyaculación y debe ser utilizado por mujeres que tienen parejas con eyaculación precoz.
La combinación aleatoria de estos movimientos va a generar una gama enorme de secuencias que pueden proporcionar placer sexual, llevando a ambos integrantes de la pareja a múltiples clímax.
Un ejemplo de la acción de estos músculos sobre el pene se muestra en el video siguiente. En el la mujer se ha introducido un dildo de cristal y la contracción de los músculos paravaginales (pubococxigeos o PC) lo mueve adentro afuera y arriba abajo como puedes comprobar, un cierto movimiento de succión y constreñimiento, como un cierto ordeño. Cuanta mayor fortaleza desarrolle en estos músculos más sensaciones de placer conseguirás.
En el siguiente vídeo observaras como una experta mueve un dildo de cristal. No te aconsejo que uses consoladores tan grandes, por el contrario utilizando un grosos de un dedo pulgar tus músculos se fortalecerán más y mejor:
Para mejorar ayúdanos contestando estas preguntas:





















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