El traumatismo vaginal en las relaciones sexuales es un hecho cotidiano que se encuentra alrededor de 2,5 casos al mes en lo que respecta a la atención médica, pero la mayoría de las veces las mujeres no acuden a consulta o urgencia médica.
En general, cuando las actividades sexuales ha sobrepasado un cierto límite de fogosidad, suelen producirse lesiones leves que se manifiestan como eliminación de sangrado vaginal de purpura intenso pero mínimo, que cuando la mujer acude al sanitario no requieren atención médica.
Los hematomas, leves fisuras, escarificaciones, etc, no suelen verse en urgencias si no vienen acompañadas de otras lesiones como roturas, laceraciones, desgarros, importantes sangrados, peritoneo, etc. La lesiones uretrales y anales son también frecuentes pero las abordaremos en otra ocasión.
En gran medida la causa suele ser que la mujer no sabe decir NO, es sumisa o está acomplejada por su falta de experiencia ante un adulto fogoso, bruto y dominante. Desgraciadamente estas lesiones se ven en las relaciones sexuales entre adolescentes inexpertos y mal preparados, o en parejas con burda formación sobre la sexualidad.
Se admite que las lesiones que producen una rotura de la pared de la vagina durante el coito representan el 0,7 por 1000 casos de emergencia ginecológica. Pero las estadísticas dependen de multiples factores y en cierta medida de los hábitos culturales. Así, suelen ser muy escasos o faltos de métodos consistentes los estudios sobre dichas lesiones relacionadas con la masturbación.
Cuando se evalúa la incidencia anual que acude a urgencias, las lesiones vaginales relacionadas con el coito se encuentran entre los 30 y los 40 casos al año. Aún así un estudio del Population Council-Center for Biomedical Research de Nueva York en puso de manifiesta que en 39 meses se atendieron 98 pacientes con rotura de la pared de su vagina después del coito. Esta incidencia se corresponde con una cifra de 2,5 casos al mes.
Las pacientes suelen encontrarse en una edad media de 25 años (la edad de máxima actividad sexual de la mujer, que suele corresponderse con el periodo entre los 24 y 29 años). En un 50% de los casos son mujeres “pauciparas”. Es decir que han tenido un solo hijo. En el 70% de los casos son mujeres jóvenes que, aún cuando se encuentran en esa edad de máxima y fogosa actividad sexual, llevan como media 6 meses de abstinencia en las relaciones sexual. Es decir, llevan 6 meses sin follar.
La ruptura vaginal se suele producir en cualquier fase del ciclo. El 25% de los casos se produjeron en mujeres que había parido más de seis meses antes de la lesión, o lo que es lo mismo el 75% de las roturas de vagina se produjeron sin ninguna relación con el parto.
Durante el acto sexual la posición de la pareja más perjudicial, y practicada en todos los casos, es cuando la mujer estaba en lo que los médicos llaman “decúbito dorsal, con flexión máxima y el secuestro de los miembros”. Es decir arrodillada a cuatro patas, con el culo en pompa, las tetas pegadas a las sabanas, siendo presionada en esta posición, por pene rígido, la rotura de la pared de la vagina, en el 40% de las mujeres, se localiza en “el fondo de saco posterior”. En estos casos la rotura, la brecha, llega a ser de 5 cm de longitud en el 56% de los casos. Ahora bien las lesiones en otras zonas de la vagina fueron tan importantes como para que se necesitara que el médico diera sutura a las heridas en 92 mujeres de las 98 que acudieron a urgencias del hospital.
Estos tremendos traumatismos vaginales debidos al coito rara vez llegan a ser tan brutales como para que se perfore hasta el recto, pero si que se suelen encontrar estas lesiones como causa de una fístula recto-vaginal. Es decir que la mierda pueda pasar a la vagina porque se produjo la rotura de las dos paredes, la del recto y la de la vagina.
Pero las roturas de la vagina se producen también en nulíparas, es decir mujeres que nunca estuvieron embarazadas y nunca tuvieron parto, en el grupo de edades entre los 15 y los 30 años, en ellas la lesión suele ser por follar a cuatro patas por detrás, pero también se han descrito casos de fistulas rectovaginales (comunicación del recto con la vagina) por coitos anovaginales simultáneos, la doble penetración en los trios, lo que es más fácil de entender o en casos tales como con la pareja de pié y el hombre manteniéndola en brazos, así como en casos de practicas caseras “del balancín”.
Los factores que predisponen a las roturas son:
- coito inexperto de la primera vez
- el coito bruto,
- la primera relación sexual,
- la desmesurada desproporción pene-vagina,
- el uso de afrodisíacos como lubricantes vaginales,
- el coito dentro de los seis meses después del parto
- una inadecuada preparación emocional y física de las mujeres para tener relaciones sexuales.
- practicas masturbatorias inapropiadas
- La violación salvaje única o en grupo.
- Etc.
Tanto en la fístula vesico-vaginal (la orina sale por la vagina), fístula recto-vaginal (las heces pasan a la vagina), como en los desgarros de entrada a la vagina se suelen asociar, al realizar la historia clínica por parte del médico, con problemas psicosociales y en particular con la separación por divorcio. Casos en los que la mujer no supo decir NO a tiempo, fué violentada o trató de entregarse para satisfacer a la pareja sin estar preparada.
De un total de 33 mujeres casadas que acudieron a urgencias:
- 3 presentaban hematomas vulvares (9%), se indicó tratamiento conservador.
- 3 hematomas labiales (3%),
- 9 con desgarro de la horquilla posterior (27%) y
- 16 con laceración de la vagina (48%) que requirieron sutura (cosido).
- 1 con hematoma del ligamento ancho (3%) tratada por laparoscopia
- 1 con un quiste ovárico roto (3%) tratada por laparoscopia.
- 1 con perforación del fondo de saco posterior (3%) y peritonitis secundaria que amenazaba la vida de la mujer y tratada por laparoscopia.
- 1 ruptura de un embarazo ectópico (3%) con hemorragia que amenazaba la perdida de la vida tratada por laparoscopia.
Como hemos dicho la ignorancia tanto del hombre, como muy habitualmente de la mujer son causa de estas roturas de vagina. Sin embargo, otras causas estar relacionadas con la rotura vaginal:
- el cáncer de cuello uterino,
- lesiones por radiación,
- enfermedad inflamatoria intestinal (especialmente la enfermedad de Crohn), trauma quirúrgico,
- el trauma obstétrico,
- el cáncer rectal,
- etc.
En resumen, hay que follar como es debido, sin nada de salvajadas por cachonda que una se encuentre. Las salvajadas para las pelis con efectos especiales. Tú cuídate, pero folla a gusto sin temor, que te penetre a cuatro patas sí pero, ya sabes, controlándole.
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“Avenida de Clichy, la una de la madrugada. Llueve. El barro grasiento de la calle hace el andar difícil y resbaladizo. La Avenida está casi desierta. Unos pocos paseantes caminan con la cara hundida en el cuello levantado de sus abrigos; alguno que otro coche, vacío, o llevando no sé a quen ni a dónde. Unas cuantas mujeres andan por las aceras que brillan como pálidas luces.




















