Cada vez es más habitual que algunas chicas se acicalen mas y más porque creen que así son más atractivas y conseguirán lo que se proponen.
Muchas adolescentes entre 16 y 18 años creen que si parecen mayores y desenvueltas tendrán más dominio por la situación. Sin embargo lo que ocurre es que están más cerca del riesgo, ya que no poseen los recursos necesarios para afrontar situaciones de presión y acoso.
Ocurre que los hombres jóvenes son más propensos a usar el condón si creen que su pareja tiene poca experiencia sexual. Por el contrario, es mucho menos probable que usen el condón con ella, si sospechan que su pareja tiene experiencia sexual, aúnque ello conlleve un alto riesgo de contraer una enfermedad de trasmisión sexual. Parece que estas conductas de los varones se enmarcan en el ámbito del respeto previo hacia la mujer. Esta falta de consideración, por ambas partes, ocurre por que se está lesionando algo importante: la Asertividad Sexual.

No sé qué pretenden este par de parejitas, pero están bailando de una manera bastante calentona; algo que es común en algunos conciertos de música. Las chicas son bastante atrevidas, y hacen cositas increíbles en medio de la gente. Uno de los problemas es que puede quedar constancia fotográfica. Estas conductas públicas dan lugar a acoso sexual y ciberexposición.
De algún modo esta peligrosas conducta se enmarca en el criterio: Se la llevan al catre porque piensan que es “mujer facilona”, sin respetarla como persona. Dicho de otro modo, si piensan que eres una folladora te respetarán menos y perderas los papeles. Esto es lo que se concluye del estudio “The dynamics of young men’s condom use during and across relationships” publicado por los doctores Ku, Sonenstein y Pleck del Urban Institute, de Washington D.C.
¿Que es la Asertividad Sexual?
La asertividad es una de nuestras habilidades sociales, por lo tanto algo que se aprende. Es la habilidad que reune las conductas y pensamientos que nos permiten defender nuestra identidad; defender los derechos de cada uno de nosotros sin agredir ni ser agredido.
Dicho de otro modo, La asertividad es la capacidad que permite a todo ser humano ser hábil en el momento de comunicar sus propias ideas, hábil para tomar una decisión y hábil para relacionarse con el resto de las personas, y todo ello sin desencadenar una agresión hacia el otro o hacia uno mismo. Pero esta actividad no es dejar pasar las cosas de forma pasiva, dependiente o sumisa, muy por el contrario es posicionar los derechos y opiniones de uno mismo de forma activa para proteger nuestra propia identidad.
En este sentido, según Morokoff y sus colaboradores (1997), la Asertividad Sexual es la capacidad para:
- iniciar la actividad sexual,
- rechazar la actividad sexual no deseada, así como
- negociar las conductas sexuales deseadas,
- el empleo de métodos anticonceptivos y
- los tipos de comportamientos sexuales más saludables.
La asertividad sexual constituye un componente central de la sexualidad humana, pues se relaciona con diversos aspectos de la respuesta sexual, tal como:
- la mujer (y el hombre) con mayor asertividad sexual disfruta de mayor y mejor deseo sexual, así como de una mayor y mejor satisfacción sexual;
- cuanto mayor ejercicio de la asertividad sexual la mujer presenta menores niveles victimización y padece con menor frecuencia el sentimiento de victimización (convertirse en victima sin tener porque serlo)
- la mujer cuanto mayor ejercicio de la asertividad sexual se nota menos presionada, esto es, sufre menos coerción sexual;
- cuanto mayor ejercicio de la asertividad sexual la mujer àdece menos conductas sexuales de riesgo;
- cuanto mayor ejercicio de la asertividad sexual mayor libertad para la mujer, que puede libremente asumir juegos sexuales de posesión/recepción sin que por ello representen prácticas sexuales de riesgo (Fisher y Fisher, 1992)
El uso del condón es probable que sea más alto en el inicio de las relaciones y vaya disminuyendo a medida que la relación continúa. La proporción de hombres sexualmente activos de 17 a 22 años que utilizaron un preservativo con su pareja más reciente se redujo de un 53% la primera vez que tuvo relaciones sexuales con esa nueva pareja al 44% en el episodio más reciente.
El uso del condón también disminuye con la edad, el 59% de 17 a 18 años de edad utiliza un preservativo la primera vez que tuvo relaciones sexuales con su pareja más reciente, en comparación con el 56% de 19 a 20 años de edad y 46% de los 21 – 22 años de edad.
Sin embargo, si la pareja femenina le dice al hombre que usa la píldora anticonceptiva, la primera vez que la pareja mantiene relaciones sexuales el uso del preservativo aumenta con la edad del hombre. Así el 21% de los jóvenes entre los 17-18 años de edad usa en esta situación preservativo frente al 35% entre 21 hasta 22 años de edad.
Pero lo llamativo es que los hombres jóvenes son más propensos a usar el condón preservativo si creían que su pareja no tenía o tenía escasa experiencia sexual, y es menos probable que lo usen si sospecha que su pareja estaba en alto riesgo de padecer una enfermedad de trasmisión sexual. Dicho de otro modo, los jóvenes tienden a mantener relaciones sexuales sin condón (preservativo) con las chicas que se manifiestancon mayor desparpajo o tienen una mayor actividad sexual, que con las que son más modositas y prevven que son más fieles. Este hecho paradójico indica una grave falta de asertividad sexual, de respeto mínimo hacia su pareja. La promiscuidad suele representar una falta de fidelidad con la pareja o con uno mismo, por inseguridad o escasa capacidad empática.
En principio, podría pensarse que la percepción de que la pareja le ha sido infiel, lo que representa una práctica de riesgo, potencialmente aumentaría la probabilidad de que los jóvenes aumentaran el uso del preservativo en su relación o bien que redujeran el número de veces que mantienen relaciones sexuales sin protección. Sin embargo, es alarmante que esto no sea así, por el contrario no lo usan y aumentan sus coitos.
Es más, ¡¡ las chicas jóvenes ante una infidelidad de su pareja suelen responder con una perdida de castidad !!, caen en la victimización.
Algunos jóvenes (chicas y chicos) están más centrados en las repercusiones emocionales y sociales frente a la revelación de la infidelidad que en las repercusiones físicas, que las relaciones sexuales sin protección, después de esa infidelidad sexual con otra persona, pueden causarles.
Los jóvenes sexualmente más activos con parejas casuales tienden a ser inconsistentes en el uso de condones y de participar en un mayor número de relaciones sexuales sin protección con su pareja estable. Estos resultados pueden reflejar en parte la personalidad adolescente de estos chicos y/o chicas. Por ejemplo, suele ser bastante frecuente que las entrevistas libres (de las encuestas epidemiológicas) delaten que “la búsqueda de sensaciones se asocia con mayor riesgo sexual entre los jóvenes de alrededor de los 19 años”.
La victimización de la mujer por haber dejado que su pareja le haya sido infiel, la conduce a mantener relaciones intimas con quién acaba de mantener unas relaciones que para ella comportan un alto riesgo de trasmisión sexual de enfermedades. Es así como la mujer llega a padecer no ya embarazos no deseados sino graves enfermedades de trasmisión sexual.
El condón no solo es un condón, es un PRESERVATIVO que te protege ante posibles infecciones. Estas infecciones por trasmisión sexual tienen particularmente graves repercusiones para las mujeres, ya que por ejemplo las purgaciones, las gonnocias, pueden no dar síntomas agudos en la mujer que las padece, las trasmite eso sí, pero además lo que ocurre es que la infección de un modo soterrado la infecta crónicamente en otras partes de su organismo: su útero, sus ovarios y trompas de Falopio, sus articulaciones, su corazón,…
Un buen desarrollo y ejercicio de la Asertividad Sexual es una vacuna contra las relaciones de alto riesgo.




















