Hay un sin fin de mitos sobre el clímax sexual y el orgasmo de la mujer. En algunos casos determinados porque hasta en un 70% de mujeres durante algún periodo de su vida no disfrutaron de la actividad sexual por ignorancia de ella o de su pareja. Por ejemplo en la web encontramos esta afirmación de una mujer: “El orgasmo es un placer total en el acto sexual…es algo muy rico…debes tener una buena pareja para lograrlo. Yo estuve 7 años con un hombre y jamás tuve uno…eso es lo que dicen por allí un mal polvo…en mi segunda relación hace 2 años, tenía 30 años tuve orgasmos de muchas maneras………con ropa, sin penetración, con penetración, tocándonos…el hombre debe saber compartir deseo, excitación y orgasmo, debe saber jugar en la cama para que puedas tener el orgasmo….”
Algunos hombre comentan que “las mujeres no tienen un verdadero orgasmo hasta que no las penetras duro, solo sienten el placer de la penetración.” Esta afirmación no es verdad. En principio la vagina es un tubo musculado, en cuyas capas internas existe relativamente poca sensibilidad. Sin embargo, el clítoris con una mayor cantidad de terminaciones nerviosas de todo tipo. Es el centro femenino por excelencia del orgasmo, pero no es el único. La penetración para la mujer es uno más de los estímulos placenteros que le permiten sentir intimidad con su pareja. En general, la cuestión es más o menos como sigue: un estimulo erótico voluntariamente o involuntariamente percibido o bien imaginado desencadena un despertar sexual en nuestro cerebro que lo interpretamos como deseo. Este deseo desencadena toda una serie de respuestas encaminadas a dar una respuesta adecuada a tal estimulo interpretado como una necesidad sexual. Estos cambios en nuestro organismo son de diferente tipo, según la rapidez con que se presentan. Es decir las hay rápidas, lentas y muy lentas.
Las rápidas las conducen fibras nerviosas que conducen muy rápido los estímulos. Son tan rápidos como para aguzar la nitidez de nuestra visión y nuestro oídos hacia la persona u objeto deseado y filtrar el resto, aumentar nuestra sensibilidad a determinados olores corporales (feromonas), aumentar la sensibilidad de nuestros dedos, de nuestra piel. La vulva, la entrada vaginal, los pezones, el ano, la cara interna de los muslos, el cuello, etc. Son zonas en las que particularmente aumenta la sensibilidad.
Las lentas pertenecen a lo que se llama sistema nervioso autónomo o vegetativo. Estas son las que producen que las pequeñas arterias y venas de nuestro organismo se dilaten o contraigan, que nuestra respiración se acelere y nuestro corazón lata más rápidamente, las que producen que las glándulas segreguen. Es decir, las que producen que la vagina de la mujer se humedezca y los labios de la vulva se dilaten, pero también se dilatan en mayor o menor grado los labios de la boca, los pechos, etc.
Las muy lentas son los efectos producidos por las hormonas, que se segregan y desencadenan su acción a causa de los estímulos de nuestro cerebro. Hormonas que a su vez informan al cerebro de cómo está nuestro organismo y en qué situación como para abordar determinadas actuaciones. Son entre otros los Estrógenos.
Pero, ¿porqué eso de “…hasta que no las penetras duro…”?. Cuando en la mujer después de una primera fase de deseo y excitación, durante un coito o cópula, va llegando al clímax de excitación sus músculos adductores (aproximadores, los que cierran) de los muslos, los músculos perineales, los músculos de la vagina se relajan a la vez que las arterias y venas de la vagina, del útero, del periné y del abdomen, así como de otros órganos. En esta situación, la penetración profunda del pene, incluso la violenta penetración, mueven y desplazan todos estos órganos, que están hiperreceptivos, hacia el interior estimulándose no solo la vulva, sino todos los órganos internos. Es esa sensación, junto el flujo vaginal que se expulsa a borbotones el que hace que se desencadene el clímax hacia un profundo orgasmo. Es el que desencadena un orgasmo vaginal.
Estos orgasmos vaginales se pueden identificar muy bien, tanto por el hombre como por la mujer, durante el coito en el mar. Y esto es porque al flotar ambos, solo mantenidos por la sujeción, por ejemplo, de las manos del hombre, las dilataciones musculares son más fáciles de percibir y los cambios de temperatura del flujo vaginal, además de ser una sensación excitante, identifican de modo más simple la rigidez del pene en el golpeo y desplazamiento de la vagina y resto del periné y abdomen inferior. En estos casos no se requiere una estimulación directa y enfocada del clítoris. La situación especial en el mar (tanto por la menor gravedad debida a la flotación junto a la mayor o menor presencia pública) permite tener un conocimiento diferente de cómo son las fases hacia el orgasmo.
Uno de los mitos más habituales es la afirmación de que “Hay mujeres que no pueden tener orgasmos y nunca los podrán tener”. Naturalmente esto no es verdad. En mujeres sanas, sin alteraciones del sistema nervioso o vascular, sin compromiso patológico muscular causado por alguna enfermedad sistémica, la anorgasmia (falta de orgasmo) generalmente sucede por falta de información y por falta de autoconocimiento, por falta de madurez en su relación. También puede deberse a la falta de una buena técnica sexual con la pareja o a problemas de orden emocional. Todas estas situaciones pueden y deben ser tratadas a través de la consulta con un@ profesional especializad@ en medicina o psicología sexual. En no pocas ocasiones el problema de falta de orgasmo en la mujer se debe a inexperiencia o simplemente a inmadurez sexual de la pareja. Hay hombres brutos porque son ignorantes sexuales y machistas por ignorancia. Muchas primeras veces, muchos himeneos, muchas lunas de miel son el principio y fin de una mujer satisfecha, o por el contrario el inicio de una mujer inexperta conducida por un hombre experto, delicado, decidido, que sabe hacer, hacia una madurez sexual plena de climax y orgasmos. Plenas de comunicación..
Decir que “sin orgasmo la mujer no puede disfrutar” simplemente no es verdad. Las mujeres disfrutan mucho del cortejo, de los juegos sensoriales, del intercambio amoroso con su pareja, cuanto más prolongado y creativo sea mejor respondemos. Muchas mujeres refieren disfrutar más de un juego prolongado que de un orgasmo fugaz, aunque en una mujer con una función sexual normal, lo primero desemboca en orgasmos más intensos y prolongados. A la mujer le gusta que la lleven al nivel del clímax, y la dejen bajar de él sin llegar al orgasmo, y esto repetirlo cuantas veces pueda hasta que ella misma se deja ir o pide que la desencadenen el orgasmo para vaciarse, inundarse de placer y llegar a la relajación total. Así no es difícil comprender que algunos exagerados digan que “el mejor orgasmo es cuando ambos miembros de la pareja lo alcanzan simultáneamente”. No, esto tampoco es verdad. Además de ser muy difícil, por la diferencia de tiempos de excitación entre la mujer y el varón, lo cierto es que la actitud solidaria y de buen compañerismo que implica procurar el placer del otro, produce un estímulo extra en todo el aparato psíquico de cada uno, lo cual conduce a una satisfacción final más plena en cada uno, a su turno. Por regla general es preferible que la mujer llegue al orgasmo antes y que en un segundo tiempo ella le lleve al orgasmo y a la eyaculación a él. Ella puede excitarse frotando su vulva contra el pene para jugando con la excitación llegar hasta el climax y entonces penetrarse y desencadenar el orgasmo, tal como se aprecia en el video siguiente [larga duración puede tardar en descargarse. Sugerencia: introduce tu fecha de nacimiento; pulsa la flecha de inicio de video; cuando se inicie pulsa pausa (esto es las dos barritas verticales); espera a que el video se descargue en tu buffer; y.. luego podrás apreciarlo de forma continuada sin interrupciones]:
En este sentido, se evidencia que otro tipo como es que “con la edad, los orgasmos se atenúan o desaparecen” es mentira. No se trata de la edad sino del estado de salud o emocional que pueda tener esa mujer y de su relación de pareja. Existen muchos casos de mujeres que forman nuevas parejas a edades avanzadas, alrededor de los 70 años o superiores, y relatan relaciones sexuales con orgasmos más intensos que en su juventud o los tienen cuando antes nunca los disfrutaron.
Algunos ámbitos femeninos se afirman “El varón tiene que saber cómo proveerle un orgasmo a una mujer.” Esto no es un concepto absoluto. Una mujer debería conocer su cuerpo y transmitirle a la pareja sus gustos y necesidades. Los hombres no pueden adivinar lo que pasa con cada mujer, porque cada una es diferente aunque ellos deberían informarse acerca de cómo funciona la respuesta sexual de la mujer para no creer que sea idéntica a la de ellos. Por otra parte, se suele decir que “muy pocas mujeres son multiorgásmicas”, pero sin embargo la mayoría de las mujeres tienen la capacidad neurovascular (sistema nervioso simpático) y muscular para tener orgasmos múltiples, esto depende principalmente de la educación y conocimiento sexual de la mujer, de la información y buena disposición del varón y de la sintonía y buena comunicación que logre tener la pareja. Por otra parte, en muchas ocasiones se confunde el llegar repetidamente a un clímax y regresar a un nivel de excitación inferior, con la consecución de un orgasmo. Diferente es que durante una noche o un día un hombre y una mujer, sobre todo si son jóvenes pueden llegar a más de una eyaculación y orgasmo. “Si la mujer no tiene orgasmos, debe fingir para que la relación con su pareja no se resienta” Esto no es verdad en absoluto. Si no hay orgasmos, ambos deben ayudarse para mejorar la relación a través de información científica correcta o realizar una consulta de orientación con médicos o psicólogos clínicos.















































